Recuerdo de mis tiempos de estudiante en la Universidad la razón que
se señalaba para justificar la promulgación de una norma jurídica: las
normas existen por la imperfección del ser humano; una sociedad perfecta
no necesitaría que el Derecho regulase el comportamiento de las
personas.
Recientemente me paré a pensar en el gran número de
normas que se dictan en España. Busqué información y los resultados
fueron sorprendentes: en España hoy en día coexisten más de 60.000
normas vigentes; sólo en el año 2010, entre los boletines oficiales del
Estado y de las comunidades autónomas, se publicaron 1981 normas, las
cuales representaron más de un millón de páginas en tales boletines.
¿Tan
imperfecta es la sociedad que necesitamos tantas normas? En mi opinión,
este número tan excesivo no se debe a la imperfección de la ciudadanía,
sino a una tendencia legislativa a establecer normas sobre aspectos que
no tenían necesidad de regulación.
Para quien suscribe resulta
adecuado que se establezcan normas sobre aquellos aspectos esenciales de
la convivencia que deban ser regulados (así, por ejemplo, debería
revisarse la regulación existente sobre el derecho de huelga que data
del año 1977); sin embargo, aquellas situaciones que puedan existir sin
que una norma venga a regularlas, así deben quedar, huérfanas de reglas
que las regulen.
Me quedo con la frase que formuló el Barón de
Montesquieu en su obra "El espíritu de las leyes" hace más de dos
siglos: “las leyes inútiles quitan fuerza a las necesarias”.
Publicado el 22 de marzo de 2012 en http://murciaeconomia.com/not/5054/llevaba_razon_montesquieu
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